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Resistencia a la Efraccion PARTE 4 (CARACTERISTICAS DE LAS PUERTAS)

PUERTAS

Las puertas son los elementos que más comúnmente son objeto de violencia en los atracos, tanto en los que se producen en los domicilios, como en los comercios. En ambos casos, se trata habitualmente de puertas peatonales.
Las características principales de estas puertas varían mucho en función de la clase de resistencia (RC) de cada una y en función de esta clase, son susceptibles de instalarse en una ubicación u otra, principalmente en función del valor material que protegen o dan acceso las puertas en cuestión. En el caso del uso residencial, normalmente se trata de puertas batientes o abisagradas y en el caso del uso comercial, además de estas puertas batientes, también es habitual encontrar puertas correderas automáticas.

1 – Puertas batientes

El caso más común de puerta batiente es la puerta de entrada a la vivienda, que habitualmente se compone de chapas metálicas (aunque normalmente está recubierta de chapa o panel de madera, cuya función es principalmente decorativa). En el caso de las puertas batientes, los elementos que más varían en función de esta clase de resistencia RC son los accesorios o herrajes, concretamente:

a) Cerradura: es el elemento que mantiene la puerta en posición de cierre, normalmente con un picaporte insertado en el marco; puede ser de un punto o multipunto, con cerrojos basculantes (de gancho) o deslizantes, de acero de distintas calidades o durezas. Habitualmente, el accionamiento de la cerradura central libera también los cerrojos superiores e inferiores.

b) Cilindro (bombillo): es el elemento que se acciona para liberar la cerradura por medio de una llave. Es importante que el cilindro tenga la dureza suficiente para que no se rompa ni se pueda perforar fácilmente, que su diseño no permita que pueda accionarse con una llave falsa, etc.

c) Escudo: es el elemento más exterior del conjunto de la puerta; se conoce también como protector ya que rodea el cilindro o lo protege de posibles ataques exteriores.
En los últimos años, se ha extendido la tendencia a colocar un cilindro doble con una llave conocida como “de servicio”, que tiene una doble ventaja, por un lado, dificulta la entrada no autorizada y por el otro, añade la posibilidad de conceder acceso temporal a personas concretas; esta preferencia se observa especialmente en clases de resistencia altas (RC 5 o 6).

También es importante que la propia estructura de la puerta tenga la robustez suficiente para que se mantenga cerrada ante un impacto, es decir, que no se deforme. Esto se consigue, por ejemplo, a través de refuerzos metálicos interiores, tanto perimetrales como transversales.
En cuanto a materiales, existe una gran variedad, pero el más común es la chapa de acero, que puede ser de 0,8 mm en niveles de resistencia bajos hasta chapas de mayores espesores (por ejemplo, de 1,5 mm) en niveles con una exigencia superior. Estas chapas se pueden utilizar tanto en la hoja como en el marco e incluso en refuerzos interiores.
Si la puerta incorpora algún elemento vidriado (visor o panel lateral o superior) es importante que sea un vidrio laminado de seguridad y debe escogerse con sumo cuidado, con arreglo a la normativa vigente (véase apartado 2.1 sobre las características del acristalamiento según la norma UNE-EN 1627).

Por último, es importante que el muro donde se instala una puerta tenga el nivel de rigidez exigible a las características de esta puerta.

2 – Puertas automáticas

Se encuentran en lugares de tránsito continuo de personas, por ejemplo, en la entrada de centros comerciales, o de determinados establecimientos (farmacias) e incluso en muchas entidades financieras y se abren como resultado de una señal que activa su movimiento. Normalmente están protegidas por un portón o persiana comercial, especialmente fuera del horario de apertura del establecimiento, pero a pesar de esta protección por el exterior, cabe esperar de ellas cierta resistencia a los posibles ataques de vandalismo, para proteger los bienes y especialmente a las personas que se encuentran en el interior del establecimiento.

En este caso, las vulnerabilidades que pueden presentar estas puertas están en los propios materiales, concretamente, la resistencia del propio vidrio y la rigidez de la perfilería.

Al igual que en el caso anterior, el vidrio debe ser un vidrio laminado de seguridad, con el añadido de que también debe ser seguro para las personas que accidentalmente podrían caer sobre la puerta sin riesgo de heridas o daños personales. Este vidrio laminado de seguridad también debe ser conforme a la normativa (véase punto 2.1 de la guía) y, por ejemplo, ante el impacto de una piedra, no debe romperse o si se rompe, la rotura no debe permitir el acceso al interior del establecimiento.

En este tipo de puertas, las hojas llevan un perfil perimetral, normalmente de aluminio o de acero, que resulta determinante a la hora de manipularlo; naturalmente, el acero ofrece una resistencia mayor, pero un perfil de aluminio también puede resistir ataques con herramientas manuales que se pueden esperar en clases de resistencia 2 o 3 .

 

Informacion obtenida desde la «GUIA TECNICA RESISTENCIA A LA EFRACCION» de la ASEFAVE, ASOCIACION ESPAÑOLA DE FABRICANTES DE FACHADAS LIGERAS Y VENTANAS.

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